Controlar el residuo alimentario es clave para un futuro sostenible

Parece que la gestión del residuo alimentario será otro de los temas clave en la agenda europea de los próximos años. Una reciente publicación de la Agencia Italiana de Medio Ambiente (ISPRA1) concluye que los sistemas alimentarios deben estar alineados con la sostenibilidad ambiental. Según el ISPRA debe cambiarse el foco de acción de la recuperación de residuos a gestión del exceso de suministro.

Se define el residuo alimentario como parte de la producción que excede las necesidades de la dieta y la capacidad ecológica del ecosistema. Según esta definición, este residuo representaría el 60% de la “energía alimentaria” en Italia y el 63% en Europa.

Figura 1. Fuente: ISPRA. Elaboración propia.

Como se puede ver en la figura, solo el 37,1% de la energía invertida en la producción de alimentos sería destinada al alimento necesario. Siendo la etapa de producción: cultivo o cría de productos alimentarios la que es responsable de más pérdidas de recursos.

Además, según el ISPRA, la producción de alimentos representa el principal factor de degradación de los sistemas naturales y de los principales destinatarios del consumo energético y de agua. Así pues, reducir el exceso de abastecimiento en la cadena alimentaria tendría efectos muy positivos a nivel ambiental. Este suministro debería reducirse a un tercio de los actuales niveles, si hablamos del global mundial y a un cuarto en el caso de Italia. Esto podría conseguirse, según los autores, reduciendo la cantidad de productos animales y grasas saturadas, y las dependencias del sector del comercio y las finanzas internacionales.

En el informe del ISPRA se mantiene que la producción a pequeña escala genera cuatro veces menos pérdidas que la producción industrial y, además, provee de alimentos más ricos en nutrientes. Se estima que sólo el 5 % de la producción orgánica es desechada, frente al 30 – 50% en el caso de la producción industrial.

Este año ya se han presentado propuestas en el Parlamento europeo para reducir el residuo alimentario un 50% para el año 2030 y un 30% en 2025. Según los datos aquí barajados, solo el 19% del total del residuo alimentario sería producido por la industria transformadora. Además, las propuestas que están sobre la mesa implican actuar sobre los residuos y no sobre el sistema de producción de alimentos, como propone el ISPRA. En la siguiente tabla vemos datos de generación mundial de residuo alimentario según la FAO1, que eleva la cantidad per cápita en Europa a más de 275 kg/persona y año, alcanzando casi los niveles de EEUU.

En un informe del la FAO del mes pasado, se afirma que la malnutrición (en la que se incluye también la obesidad) se podría superar con sistemas de alimentación más sostenibles. Además, el pasado septiembre tuvo lugar la Cumbre Mundial de la Alimentación en donde se propuso una hoja de ruta para reducir el 50% el desperdicio alimentario para 2050. En ésta se hace sobre todo hincapié en la información y formación de los consumidores, pero también en la responsabilidad de la industria y la necesidad de ésta de informar correctamente al consumidor y de innovar. Se hacen sugerencias en cuanto a reintroducir los sobrantes en la cadena alimentaria, adaptar las cantidades a las nuevas unidades familiares, promover ingredientes más diversos en publicidad y redes sociales, etcétera.

Como decíamos al principio, la reducción del residuo alimentario es uno de los grandes temas ambientales que implicarán más novedades, y también nuevas regulaciones, en los próximos años. Para la industria alimentaria, actuar de forma proactiva ante estos nuevos retos, puede significar una ventaja competitiva crucial en el futuro.

1Food and Agriculture Asociation

1Instituto Superiore per la Protezione e la Ricerca Ambientale.

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