El futuro energético de Europa

La Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, en sus siglas en inglés), publica como cada año un informe sobre la situación energética en Europa. Se reflexiona sobre cambio climático, eficiencia energética y transición a energías renovables, pero, en primer lugar se analiza la situación actual. Los datos de consumo energético para el 2015, obtenidos de Eurostat, se pueden ver en la siguiente tabla:

 

Como se ve, Europa continúa dependiendo de los combustibles fósiles en la mayoría de países. Aunque hay señales positivas, el consumo de éstos va decreciendo lenta pero constantemente. Y, también ha caído el consumo energético total, un 10% entre 2005 y 2015. La participación en el mix de la energía nuclear es también importante, sobre todo si tuviéramos en cuenta solo la producción de energía eléctrica (donde la energía nuclear representa el 26,5%). Si bien los costes de esta última se han visto incrementados, por la inversión realizada en medidas de seguridad después del desastre de Fukushima.

La participación de las renovables en el mix se incrementó del 9% en 2005 al 17% en 2015. En 2020, el objetivo es alcanzar el 20% y, como venimos informando, la revisión de la Directiva de Renovables, nos arroja cifras que van del 27 al 45% en 2030. Aunque, en el sector del transporte, las renovables solo representan hoy, poco más de un 6%. La movilidad será uno de los grandes retos. Las emisiones de GEI(1) se incrementaron ligeramente en este sector entre los años 2014 y 2015.

Respecto al cambio climático, la EEA reconoce que, Europa ya se está enfrentando a sus efectos: olas de calor, subidas del nivel del mar…incluso, salud de las personas. La producción de energía, incluido el transporte, es responsable del 78% de las emisiones de GEI en 2015. En 2015 las emisiones de GEI se redujeron un 22% respecto a 1990, alcanzando ya el objetivo de 2020 (20%) Se pretende que la reducción alcance el 80-95% en 2050, con un hito intermedio en 2030, todavía en debate (27-30%), desde luego poco ambicioso. Todavía no se ha cerrado la reforma del mercado de emisiones (ETS, en sus siglas en inglés), responsable del 45% de las emisiones de GEI. Éstas se redujeron un 24% entre 2005 y 2020.

El informe de la EEA también advierte sobre seguir financiando los combustibles fósiles y el riesgo de invertir en plantas de generación termoeléctrica que no serán ya necesarias en un futuro cercano. El caso de España es paradigmático, ya son varias las instituciones internacionales que han advertido a nuestro país sobre la financiación de la extracción de carbón y la de centrales termoeléctricas deficitarias. La Organización de Cooperación Económica y el Desarrollo, ha publicado incluso datos concretos.

El incremento de la eficiencia energética debe ser prioritario en la transición energética. Tenemos que solo el 20% de la energía inicial se aprovecha en sectores clave como la producción de energía eléctrica o el transporte. El 75% de los edificios de la UE son ineficientes y, suponen el 40% del consumo total de energía. Es fundamental invertir en innovación: tanto en sistemas de almacenamiento como en otras formas de captación de energía. Por ejemplo, ventanas con un fluido transparente, que además de captar energía de sol, lo filtra, de manera que hay ahorros significativos en refrigeración. Se deben tener en cuenta también los retos sociales de la transición energética. En Alemania, la antigua región minera dedicada al carbón, se está convirtiendo en el centro de tecnologías solares del país.

En cuanto a dependencia energética, Europa importa la mitad de la energía que consume. Aunque la situación varía mucho dependiendo del país. En la tabla siguiente se ve como en España, esa dependencia llega prácticamente al 75%. Si nos fijamos en los combustibles fósiles si en 2005 se importaban 2 barriles por cada uno producido en la UE, ese ratio se ha visto incrementado en 2015 a 3 barriles importados por cada uno producido en la UE.

La inseguridad es el principal problema de la dependencia energética, sobre todo cuando la Agencia Internacional de la Energía predice que la demanda global se incrementará un 30% para 2040, con un traspaso de demanda hacia países de Asia, África y Sudamérica.

Parece que la EEA ha hecho un análisis realista de la situación energética de Europa, esperemos que las políticas sean coherentes y valientes a la hora de enfrentar los retos del futuro. Hay mucha legislación en trámite de renovación, así que pronto tendremos noticias de este tema.

 

 

 

 

(1)    Gases de Efecto Invernadero

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