La Comisión pide a los Estados Miembros una subida de las tasas ambientales

El pasado 22 de febrero de publicaron los informes de recomendación de medidas económicas y sociales a los Estados Miembros dentro del marco del Semestre Europeo, que pretende coordinar las  reformas que deben afrontar los diferentes países de la UE. En general se ha instado a explotar el potencial que presentan los impuestos ambientales y se sugieren a los países miembros gravar sectores contaminantes como los vehículos diésel para afianzar el camino de salida de la crisis financiera.

En el conjunto de la UE las tasas ambientales supusieron un 6,3% del total de impuestos, ciertamente alejadas del objetivo del 10%, que era el que se había fijado para 2011. Parece que Holanda y Dinamarca se quedaron cerca de ese objetivo. En el último lugar, Francia, con solo un 4,5% del total de los impuestos recaudados. España con un 5,5 % también se queda por debajo de la media europea.

Está claro que la UE avanza tímidamente en la subida de impuestos ambientales, en la línea de un estudio publicado recientemente, en el que se apostaba claramente por un cambio del modelo impositivo. En este se sugería que transferir la carga impositiva de las rentas del trabajo a las actividades contaminantes y al consumo de recursos, sería bueno tanto para la eficiencia como para la economía y la creación de puestos de trabajo. En la siguiente tabla vemos el porcentaje que representan los impuestos ambientales respecto a los laborales en diferentes países de la UE:

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Se recomienda a Austria mover la carga impositiva del ámbito laboral al ambiental, aunque como vemos en la tabla anterior, no es el país con la ratio más baja, por debajo se encuentra, entre otros, Francia y Alemania.

Continuando con las recomendaciones de la Comisión, se espera que Francia recupere los niveles esperados de recaudación de impuestos ambientales: mediante una tasa sobre el carbono, que implantará en 2017, empezando por 20 € por tonelada de carbono emitida (que llegaría a 30 €/t en 2030)  y; a través de nuevos impuestos sobre el combustible diésel.

Se pide a Polonia que además de implementar impuestos ambientales deje de subsidiar la agricultura y las industrias que requieren un elevado consumo de energía. A Irlanda y a Portugal se les apremia a que dejen de promocionar el diésel por encima de la gasolina a través de tasas más laxas para el primero, ya que ambientalmente no hay justificación. También a España y Hungría deben subir los impuestos sobre los combustibles (tanto diésel como gasolina), que son los más bajos de la UE.

Se elogia la tasa impuesta por Bélgica a los vehículos pesados, que entró en vigor el paso abril de 2016, pero se apunta que debería ser extensiva a todos los vehículos. Se advierte a este país que sobre los subsidios a la industria automovilística, uno de los mayores emisores de CO2. Aunque, todos sabemos que no es el único Estado Miembro que promociona este tipo de políticas.

Se alaba a Suecia por contar con el sistema impositivo más alto de zona euro sobre combustibles: diésel, gasolina y gasóleo de calefacción; sumado a sus planes de eliminar las exenciones de impuestos a sectores no incluidos en el ámbito de aplicación del mercado de emisiones, ETS(1).

En cuanto a España, además de lo mencionado arriba, se destacan los siguientes aspectos relacionados con el medio ambiente:

– Se apunta que debe mejorarse la interconexión eléctrica con Francia y Portugal.

– Se debe incrementar la participación de las renovables en el mix energético, que descendió en 2014, situándose en el 15,6%. Se valora positivamente el anuncio del Gobierno de una nueva licitación para este año, de la que no se conocen muchos detalles. Por cierto, es curioso comprobar que los datos que maneja en Ministerio de Industria, Energía y Turismo no coinciden con los proporcionados en el informe de la Comisión.

– Se advierte que se debe trabajar para reducir la dependencia energética (es decir la energía que se importa respecto al consumo total), que si bien descendió desde 2005, todavía es del 72,8%, muy por encima de la media europea (53,5%)

Los Estados discutirán los informes en el Consejo de Europa y de cara a primavera la Comisión emitirá nuevas recomendaciones.

(1) Emission Trading System

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