La Comisión se posiciona respecto a la valorización energética de residuos

A finales del pasado mes de enero la Comisión publicó un documento sobre su posicionamiento en la valorización energética de residuos. Se ha visto que la capacidad de incineración está distribuida de forma desigual en el territorio de la Unión. Alemania, Francia, Holanda, Suecia, Italia y Reino Unido cuentan con las tres cuartas partes del total de la capacidad de incineración en la UE. Suecia y Dinamarca son los países con mayor capacidad per cápita con 591 kg/habitante y 587 kg/habitante, respectivamente. Mientras en los países del Sur y el Este, el vertedero continúa siendo la vía de gestión preferida.

En este contexto y lejos de posiciones más radicales, que apostaban por prohibir completamente la incineración, la Comisión apuesta por que los países que no tienen una infraestructura desarrollada para la valorización energética, primen otras vías de gestión: valorización y reciclado están por encima en la jerarquía de gestión de residuos. Mientras, se recomienda a los países con una elevada capacidad de incineración, que se debe imponer una tasa, equivalente a la de vertedero, a los residuos que se gestionen por esta vía. Y es que, según el informe, la mayor parte de los residuos que alimentan la incineración son residuos mezclados (el 52%).

Sin embargo, se considera que la digestión anaeróbica de residuos biodegradables es una opción de futuro, ya que combina la valorización del material (se obtienen fertilizantes en el proceso, como subproducto) y la valorización energética. Se pone como ejemplo paradigmático el caso de Milán, donde, desde 2014, se recogen de manera separada todos los residuos de comida y biodegradables, alcanzándose las 120 000 toneladas anuales. Así, con la producción de biogás se pueden generar 35 880 MWh de electricidad anuales, suficientes para el consumo de 24 000 personas, además de 14 400 toneladas de fertilizante.

Así, en unas jornadas sobre este tema, el pasado 21 de febrero, en Bruselas, Zero Waste y la representante de la Comisión, estuvieron de acuerdo en que la clave de la cuestión es definir y armonizar el método de cálculo de las tasas de reciclado y definir que se considera un residuo “no reciclable”. No se teme que los países con una infraestructura desarrollada se enfrenten a situaciones se sobrecapacidad, ya que los residuos comerciales e industriales también pueden destinarse a la incineración.

Resolver estas cuestiones será fundamental si se quieren alcanzar las tasas de reciclado y valorización que se manejan: 65% para el 2030, que para el Parlamento debería ser 70% y 60% para los Estados Miembros. En todo caso, un escenario muy alejado de la radiografía actual para la mayoría de los países (ver figura siguiente):

grupoecoindustria-tratamiento residuos urbanos

Sabremos más en los próximos meses, ya que la votación de la revisión de las principales normas que regulan  la economía circular (Directivas de Residuos, de Envases, de Vertederos, de Baterías, de RAEE(1) y vehículos al final de su vida útil) se votarán en plenario este mes de marzo. La revisión de la Directiva de Vertederos propondría un objetivo, de gestión de residuos por esa vía, del 10% o menos para 2030. Como vemos en la figura anterior, en España, el 55% de los RSU todavía se llevan a vertedero, así que, queda mucho por hacer.

 

 

 

(1)    Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *