La crisis mundial del nitrógeno, ¿hay soluciones?

Según un artículo de la Universidad de Yale, publicado en la revista online Yale 360, el mundo debería prescindir de manera drástica de los fertilizantes sintéticos y doblar la eficiencia en el uso del nitrógeno en granjas. De otra manera, se crearán cada vez más zonas muertas en los ecosistemas acuáticos debido a la eutrofización[1] de éstos. Después de la crisis nuclear, la crisis de la biodiversidad y la crisis climática llega el turno del nitrógeno.

La ONU y otras organizaciones invirtieron 60 millones de dólares en el International Nitrogen Management System[2], el equivalente al IPPC[3]. Se llegó a la conclusión de que debemos reducir a la mitad la cantidad de nitrógeno que se vierte en el ambiente para mediados de siglo. En caso contrario, según este organismo, la humanidad podría enfrentarse a una situación de mareas tóxicas, ríos sin vida y océanos muertos.

En el último siglo, la cantidad de nitrógeno en el ambiente se ha incrementado más que la de ningún otro elemento. Las aguas residuales, los residuos de la ganadería, la quema de combustibles fósiles y, sobre todo, el uso de fertilizantes sintéticos, son las causas de este incremento. La mitad de los cultivos, en la actualidad, utilizan la ayuda de fertilizantes fabricados con nitrógeno inerte, capturado del aire. En la siguiente gráfica se puede ver la evolución en el uso de fertilizantes:

Fuente: Instituto Tecnológico de Massachusetts. www.web.mit.edu

Además, en el mapa siguiente, se pueden ver las zonas del océano, en todo el Planeta, que ya sufren condiciones de hipoxia[1]. Éstas se sitúan principalmente en la costa Este de EEUU, que llegan a generar mareas rojas en la costa de Florida y una “zona muerta” permanente en el Golfo de México. En Europa, el Mar Báltico es la zona más afectada, con más de 50 000 km2 afectados. Aunque, en todo el mundo, hay más de 400 “zonas muertas”, cuatro veces más que en los años 50.

Fuente: Breitburg et Al. Science.

La agricultura es la principal causante de esta catástrofe ambiental, según el informe, con unas 120-150 millones de toneladas (según la fuente) de nitrógeno artificial utilizado cada año en los campos de cultivo. Una aportación que dobla el aporte natural: fijación por leguminosas, abono de origen animal y restos vegetales. Pero, otro de los datos más preocupantes, es que la eficiencia en el uso de este nitrógeno sintético está descendiendo desde los años 60. El peor caso sería el de China, con una eficiencia que apenas alcanza el 25%, a día de hoy. En comparación, en África, con agricultores con pocos recursos, se han utilizado pocos fertilizantes y se manejan las eficiencias más elevadas del mundo, alrededor del 72%.

En el artículo se plantean también varias soluciones como cultivar solo en los terrenos con elevadas eficiencias de asimilación de nitrógeno. Una solución similar a la que está adoptando Dinamarca, que regula la aplicación según la concentración presente en el terreno. Pero, bastante improbable de gestionar a nivel mundial.

Reducir a la mitad el uso de fertilizantes en 250, implicaría incrementar la eficiencia de asimilación global, del actual 42% de promedio al 70%. Lo que significaría elevar las tasas de eficiencia de EEUU y Europa al 75%, la de Asia al 60% y mantener la del continente africano en el 70%. Se sugiere un incremento en los precios de los fertilizantes, para desincentivar su uso. Aunque esto podría considerarse éticamente reprobable.

La tecnología también podría ofrecer soluciones:

    • Modificaciones en las semillas, haciendo que las plantas fijen su propio nitrógeno.

    • Sistemas de aplicación del fertilizante directamente sobre la raíz de la planta, una solución que requiere mucha mano de obra y se está testando en Bangladesh.

    • Soluciones tecnológicas, como la “agricultura de precisión”, que incluyen algoritmos que analizan la salud de las plantas, las condiciones del terreno y del clima, para aplicar el fertilizante con la máxima precisión.

Pero, además de en la agricultura, hay que actuar en otros niveles y de manera global: aprovechando el estiércol de los animales, utilizando los lodos de las depuradoras, reduciendo el residuo alimentario e incluso realizando cambios en nuestra dieta. También se sugiere tener en cuenta nuestra huella de nitrógeno, de la misma manera que la huella de carbono. Por otro lado, se advierte del peligro de los biocombustibles como fuente creciente de nitrógeno. Para finalizar, se sugiere un target equivalente a los 2º C que se acordaron en la Cumbre de París para controlar las emisiones de GEI[1].

 

[1]

Gases de Efecto Invernadero.

[1]

Baja concentración de oxígeno disuelto.

[1]

Acumulación de residuos orgánicos en el litoral marino o en un lago, laguna, embalse, etc., que causa la proliferación de ciertas algas.

[2]

Sistema de Gestión Internacional del Nitrógeno.

[3]

Intergovernmental Panel on Climate Change

2 comentarios
  1. imrxnkly
    imrxnkly Dice:

    Los fertilizantes quimicos desempeñan un papel muy importante en la producción de alimentos a nivel mundial, sin estos no se podrian alcanzar los niveles que se requieren. Hay que recordar que los fertilizantes fosfóricos se obtienen a partir de yacimientos de roca fosfórica y los fertilizantes potásicos se obtienen también de yacimientos naturales en Chile e Israel, los fertililizantes nitrogenados si se obtienen de un proceso industrial a base de amoniaco. Hay que recalcar en el uso racional y eficiente de los fertilizantes como una forma de reducir la contaminación. En mi opinión los fertilizantes quimicos y los abonos orgánicos se complementan, no se contraponen cheap

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *