La financiación de la transición energética: una asignatura pendiente

La mitad de las inversiones en energía por parte de los gobiernos y bancos de los países del G20 se destinan a subsidiar gas y petróleo. Esto es lo que denuncia un informe presentado por varias ONG (1), con motivo de la cumbre de estos países en Hamburgo, el 7 y 8 de julio.

Así que, como se puede ver en la siguiente figura, la financiación destinada a los combustibles fósiles es prácticamente cuatro veces superior que la destinada a energías renovables. También destaca los billones de dólares que todavía se desvían para mantener el carbón en todo el mundo.

La producción de combustibles fósiles recibió 71,8 billones de dólares anuales entre los años 2013 y 2015. Estos fondos provienen de instituciones públicas y de bancos multilaterales de desarrollo. Según el Banco Mundial, estos bancos tienen como objetivo proporcionar apoyo financiero y asesoramiento profesional para actividades orientadas al progreso económico y social en los países en desarrollo. Sin embargo, el informe ha encontrado que mientras se destinaron solo 18,7 millones de dólares a financiar energías limpias; casi las misma cantidad (13,5 millones) se dirigió a la exploración de nuevas reservas de combustibles fósiles.

Es discutible que el progreso económico y social se encuentre relacionado con una economía basada en combustibles fósiles. Y el informe afirma que el esfuerzo financiero debe redirigirse de la economía “marrón” a la economía “verde”. Tanto para cumplir con los compromisos de París como para apostar por un futuro nuevo y no quedarse estancado en un tipo de economía basada en el petróleo, que ha servido como referente durante más de 100 años.

Y es que incluso la asociación empresarial Business Europe, que defiende los intereses de las empresas europeas, ha pedido al G20 que apueste y lidere la inversión global en energías limpias. Se quejan del proteccionismo que muestran constantemente los líderes mundiales y temen que esto pueda afectar a la competitividad y las exportaciones de las empresas europeas. Y es que todo parece indicar que quien lidere el cambio energético, liderará también la economía.

Al mismo tiempo, otro estudio, esta vez de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, en sus siglas en inglés) advierte que los países de la UE deberían concretar sus objetivos climáticos en planes de inversión. Y, como vemos en el siguiente mapa, son muy pocos los países que han calculado siquiera la inversión interna que supondrá la transición energética. En España ni siquiera hay datos disponibles.

 

Esta situación crea mucha incertidumbre acerca de la magnitud y la naturaleza de las inversiones que debe enfrentar Europa. La Comisión ha calculado que para alcanzar los objetivos dispuestos para el 2030, se deberán invertir 177 billones de euros a partir de 2021.

 

 

 

 

(1)    Oilchange International, Friends of the Earth USA, WWF y Sierra Club.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *