Marco para el seguimiento de la Economía Circular

Hace años que en la UE se viene hablando de la Economía Circular, conceptualmente no deja de ser la idea de que los residuos pasan a ser recursos y vuelven a entrar en el ciclo económico. Sin embargo, ya se ha criticado, incluso por la propia Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA1), por considerarse demasiado ambigua. Quizás es por este motivo que la Comisión acaba de publicar el Marco para el seguimiento de la Economía Circular, en el que se apuesta por una serie de indicadores que pretenden evaluar si la economía de Europa está realmente avanzando en esa dirección.

Los indicadores, publicados en la web de la Comisión, se calculan en base a datos de Eurostat y van desde uso del territorio y uso del agua a emisiones, gestión de residuos e inversión e innovación (entre otros). Los datos de 2014 muestran que los materiales secuendarios aportaron sólo el 11,4% del total de recursos utilizados en la UE. Si nos referimos a materias primas fundamentales (como níquel, cromo, tierras raras, etc.) los números son tan pequeños que se consideran “despreciables”. En la siguiente figura se ve un resumen del flujo de materias primas en 2014. Se supone que la economía circular debería amortiguar la dependencia europea de estos materiales fundamentales. No sería descabellado pensar que iniciativas como la minería de vertederos podrían tener un futuro próspero, no sólo en Europa, si no en todo el mundo.

Se manifiesta que se está trabajando en el desarrollo de métodos y recopilaciones de datos que puedan utilizarse a efectos de los indicadores sobre contratación pública ecológica y residuos alimentarios, con miras a publicar los datos en los próximos años. Aunque, como ya hemos informado en otras ocasiones, la principal barrera para la Economía Circular podría encontrarse en la normativa de la UE, así la normativa será clave para un futuro de autosuficiencia. En cuanto a normas de residuos, ya se alzan voces críticas contra los acuerdos que se están alcanzando para modificar las Directivas de Residuos y de Residuos de envases. Zero Waste Europe lo ha calificado de un “avance demasiado lento“. Y, en cuanto al residuo alimentario, tenemos muchas declaraciones de intenciones, pero ninguna apuesta concreta, lo cual supone también bastante incertidumbre para los productores.

En cuanto a los datos hay mejora en todas las categorías, si bien es cierto que éstos varían mucho de país a país y que recientemente hemos sabido que los Países Miembros exageraron los datos, al menos de recuperación de RSU1, que facilitan a Eurostat, por tanto han de tomarse con cautela. La generación de residuos por unidad de PIB2 a mejorado en 11 puntos desde el año 2006, lo que sería indicativo de una mayor eficiencia. Las tasas de recuperación de RSU habrían pasado de un 37% en 2008 a un 46% en 2016, números modestos para una Economía Circular. Además, hay por lo menos cinco países que todavía tienen porcentajes de recuperación por debajo del 25%. En la siguiente figura vemos los porcentajes recuperados por tipología de residuo para el global de la UE, donde se constata que tanto en RAEE3 (posible fuente de minerales) como en plásticos hay muchísimo camino por recorrer.

Figura 2: Tasas de recuperación de residuos. Fuente: Eurostat.

1Residuo Sólido Urbano

2Producto Interior Bruto.

3Residuo de Aparato Eléctrico y Electrónico.

1European Environmental Agency, en sus siglas en inglés.

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