¿Podrían las renovables abastecer el 100% de las necesidades energéticas?

El mes pasado, la revista New Yorker publicaba un extenso artículo sobre los efectos del cambio climático sobre la vida humana en el planeta. Se advierte sobre el peligro de la liberación del carbón retenido en el permafrost del ártico, en una cantidad que dobla el total existente a día de hoy en la atmósfera. La temperatura de Nueva York podría superar la actual en Bahrein y la temperatura de la ola de calor de 2003 en Europa sería la habitual del verano. Se sabe que la producción de alimentos decae un 10% por cada grado de incremento de temperatura. La acidificación de los océanos podría ser el final para la vida de organismos calcáreos, como corales o moluscos. Pueden liberarse plagas, como la peste bubónica, atrapadas en el hielo de Siberia. El aire se volvería tóxico, las sociedades más violentas por el calor y el PIB mundial podría caer más de un 20% para 2100 (la Gran Depresión supuso una caída del 6% del PIB).

Ante este escenario apocalíptico cabe preguntarse, ¿es posible una transición completa a las energías renovables? A día de hoy solo el 5,5% de la producción eléctrica mundial es renovable y sólo el 1,1% corresponde a energía eólica y solar, según datos recopilados por The Economist, para el año 2015 (ver figura a continuación)

 

Hay que tener en cuenta que la transición de carbón a hidrocarburos se alargó durante décadas, y ciertamente existen signos de que la inversión se dirige ahora hacia las renovables, con pérdidas en el mercado del petróleo y gas. Aunque también hay estudios que indican que la transición energética afronta problemas de financiación y que todavía se derivan demasiados recursos a financiar y a la prospección de combustibles fósiles. La Agencia Internacional de la Energía  informó el pasado julio, de que por primera vez la capacidad de las renovables casi se equiparaba a la del carbón y el gas natural. En Europa, la energía eólica ya es la segunda en capacidad instalada, solo por detrás del gas natural. En algunos países las energías solar y eólica son ya más baratas que la termoeléctrica.

California está a punto de alcanzar su objetivo de generar un tercio de su energía a partir de fuentes renovables en 2020 y se propone un objetivo del 60% para 2030. Alemania quiere ser 80% renovable en 2050. La UE todavía debate la renovación de la Directiva de renovables, con objetivos que varían del 30 al 45% en 2030, según diferentes posiciones.

En 2015 Mark Jacobson de la Universidad de Stanford publicó un estudio en el que se afirma que en 2050 el mundo podría proveerse solo de energías renovables, gracias al almacenamiento de hidrógeno y a una demanda flexible, la transición podría hacerse a un precio relativamente bajo. El mix se muestra en la siguiente imagen:

Christopher Clack, fundador de la empresa Vibrant Clean Energy, publicó este pasado junio un artículo criticando el trabajo de Jacobson. En primer lugar por ignorar tecnologías con cero emisiones de carbono, como la energía nuclear y la bioenergía. En segundo lugar porque el estudio de Jacobson asume que la producción de energía hidroeléctrica será constante y con mayor capacidad que la actual. Según Clack es razonable descarbonizar un 80% de la red eléctrica de EEUU a un precio razonable.

Otro investigador del cambio climático, Amory Lovins, se desmarca de la disputa del 100%, afirma que cada vez es más común para las renovables proveer el 50% de la demanda eléctrica y que puede, con facilidad, llegarse al 80%. Pone en cambio énfasis en la necesidad de triplicar la eficiencia energética y mantener cierta cantidad de gas en el sistema. Los coches eléctricos ocuparían un lugar clave en la transición energética, construidos con materiales más ligeros que reducirían drásticamente el consumo. Por otro lado, habla de una red compuesta de microredes conectadas, pero que puedan funcionar de manera autónoma, lo que incrementaría la robustez del sistema.

Existen también posiciones escépticas que continúan hablando del retorno de la inversión energética(1) (EROI, en sus siglas en inglés) en los paneles fotovoltaicos y turbinas eólicas, como uno de los grandes hándicaps de las renovables. Pero, la bajada de costes en los últimos años y los costes asociados a la contaminación y al cambio climático hace que el EROI de los combustibles fósiles ya les supere en muchos casos. Lo que sí parece claro que las energías limpias parecen ser el camino hacia un futuro seguro.

 

 

 

(1)    La diferencia entre la energía producida y la energía invertida para construirlos.

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