El cambio climático y las oscilaciones hidrológicas

El cambio climático está convirtiendo cada vez más lo extraordinario en ordinario. Inundaciones extremas, nevadas y sequías. La cantidad de personas amenazadas por las inundaciones provocadas por el cambio climático es aproximadamente tres veces mayor de lo que se pensaba anteriormente. Las inundaciones son sólo uno de los muchos impactos del cambio climático que se experimentan con mayor frecuencia y amenazan globalmente áreas y regiones vulnerables. Existe una amenaza que a menudo no se considera: el daño causado por el cambio climático al patrimonio mundial. El patrimonio natural y artificial en todo el mundo está en peligro de ser completamente alterado, dañado o destruido por el cambio climático.

El cambio climático afectará a estos sitios de forma radicalmente diferente. Algunos se verán afectados por inundaciones, como Venecia, otros por otros fenómenos meteorológicos extremos o temperaturas en aumento. Por ejemplo, en las grandes llanuras de Estados Unidos, el cambio climático crea inundaciones de proporciones bíblicas y pone en jaque la supervivencia económica de amplias regiones. En la India, las bajas precipitaciones en el Estado de Assam y la situación de emergencia que se ha creado es un ejemplo de lo que está pasando en el resto del planeta.

Los cambios en el océano tendrán un profundo impacto en muchos de estos sitios. Pero no solo en los lugares habitados por personas, sino que también va a afectar a otros sitios de gran interés para la humanidad.

Zimbabue está en crisis

En Harare, capital de Zimbabue, más de la mitad de sus 4.5 millones de habitantes sólo tiene suministro de agua corriente una vez a la semana. Sus habitantes tienen que recurrir a colas interminables en surtidores de distribución. Pero la crisis del agua es solo una pequeña parte del malestar de Zimbabue. Años de mala gestión bajo Robert Mugabe, quien gobernó Zimbabwe durante 37 años, han dejado la economía hecha jirones.

La aguda escasez de agua en Zimbabue es el resultado de una sequía particularmente grave este año, un síntoma del cambio climático. Esta menor pluviometría es agravada por el hecho de que parte de ella sea en forma de ciclones. Estos fenómenos sólo causan inundaciones y no pueden ser aprovechadas pues no rellena los acuíferos. La mala gestión del agua ha desperdiciado gran parte del agua que queda. Dos de los cuatro embalses de Harare están vacíos por falta de lluvia, pero entre el 45 y el 60 por ciento del agua que queda se pierde por fugas y robo, dijo Herbert Gomba, el alcalde de Harare.

Los cuidadanos de Zimbabue han de recurrir a colas interminables en surtidores de distribución. Los residentes soportan apagones diarios que duran entre 15 y 18 horas; escasez de medicamentos y combustible, además de sufrir una inflación de más del 175 por ciento. En las últimas semanas, los conductores generalmente se han alineado durante aproximadamente tres horas para reabastecer sus coches con gasolina. Los trabajadores esperan horas en largas filas fuera de los bancos para recibir su pago en efectivo. El precio del pan se ha multiplicado por siete en el último año. Algunas medicinas ahora son 10 veces más caras, incluso cuando la mayoría de los salarios permanecen estancados.

La India se seca

A pesar del crecimiento económico de la India en los últimos años, esta sigue siendo una de las sociedades más desiguales del mundo. Y esa desigualdad se puede ver en el acceso de las personas a la necesidad más básica de la vida: el agua. Un informe del gobierno indio encontró que 600 millones de indios, casi la mitad de la población, se enfrentan a una grave escasez de agua. Además, aunque las tres cuartas partes de la población no tengan agua potable en sus hogares, las piscinas de los hoteles de lujo permanecen llenas.

La región de Ladakh, en el norte de India, es uno de los lugares habitados más altos y secos del mundo. Durante siglos, el agua del deshielo de las nieves de invierno en las montañas del Himalaya ha sostenido los pequeños pueblos que salpican esta remota tierra. Ahora, como muchos otros lugares en la India, partes de Ladakh se están quedando sin agua. Además, con el auge del turismo en verano, el sistema tradicional de conservación de agua de la región se está desmoronando.

Las bajas precipitaciones en el Estado de Assam y la situación de emergencia que se ha creado es un ejemplo de lo que está pasando en el resto del país. Se estima que a finales de la próxima década el 40% de la población dejará de tener acceso a agua corriente de forma continua.

El cambio climático llega a todas partes

En las grandes llanuras de Estados Unidos, el cambio climático crea inundaciones de proporciones bíblicas y pone en jaque la supervivencia económica de amplias regiones. En el bajo Delta del Mississipi, las inundaciones inundaron más de medio millón de acres de bosques y tierras de cultivo; tragando carreteras, hogares, ganado y tractores.

Las aguas que retroceden lentamente aún no han revelado el alcance total del daño no solo en tierras de cultivo, carreteras, vida silvestre y negocios; sino que también en los diques, esclusas y presas que sustentan el sistema. Muchas personas van a tener que empezar de nuevo. Ya que para gran parte de las casas que están sumergidas, la única opción puede ser una excavadora.

Una nueva esperanza

 Por primera vez en la historia, los bajos niveles de agua en el río Colorado han obligado a Arizona, Nevada y México a reducir la cantidad de agua consumida. Esta escasez de agua es un ejemplo más de los efectos del cambio climático en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, también es una señal alentadora de que las personas pueden desenvoverse con menos recursos.  Estos recortes han sido posibles gracias a la colaboración de siete estados de EE. UU y México que prefirieron seguir con lo acordado (cumplir con las normas de conservación cuando los flujos disminuyesen) en lugar de lucha por las últimas gotas. Este acuerdo nos demuestra que si se toman las medidas necesarias se puede gestionar un recurso escaso, y alcanzar un bien común, en vez de pelearse por él.

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