El despilfarro alimentario es mayor del previsto

El pasado mes de septiembre en la Cumbre Mundial Alimentaria (World Food Summit) en Copenhague se presentó dicho informe en el que se cifraba el despilfarro alimentario en 1.300 millones de toneladas anuales.

El Instituto de recursos mundiales (WRI) elaboró dicho informe donde se detallaba un plan de acción internacional para alcanzar el objetivo de las Naciones Unidas de reducir a la mitad el despilfarro alimentario en 2030.

“Reducir a la mitad las pérdidas de alimentos para finales de esta década es fundamental para asegurar que se pueda alimentar al mundo sin destruir el planeta.” Asegura Andrew Steer, CEO de WRI.

Roy Steiner, gerente de la Fundación Rockefeller y coautor del informe, afirma que “abordar la pérdida y el desperdicio de alimentos es una estrategia poco apreciada para promover también la seguridad económica, mitigar el cambio climático, abordar el hambre y garantizar que más personas tengan la oportunidad de comer una dieta rica en alimentos nutritivos.”

Alrededor de un tercio de la totalidad de la comida producida no se consume. Se estima que este despilfarro acarrea unos costes a la economía global de 940.000 millones de USD y se traducen en el 8% de los gases de efecto invernadero emitidos anualmente.

Las tres acciones propuestas por el WRI son:

  • La implementación por parte del gobierno y empresas de la estrategia “ Target-Measure-Act”. Es decir, establecer un objetivo para reducir a la mitad la cantidad de comida desperdiciada para 2030; medir cuanto y donde se desaprovecha la comida y, finalmente, tomar medidas en los puntos clave
  • Todos los agentes de la cadena alimentaria deberían realizar una lista específica de las acciones que mejorarían la eficiencia de la logística. Por ejemplo, los granjeros y consumidores finales podrían entablar conversaciones para explorar cambios en las regulaciones de calidad y, por lo tanto, permitir a los granjeros vender todo lo cosechado. Las empacadoras podrían construir instalaciones cercanas a las granjas para convertir cultivos no comercializables y subproductos en productos de valor añadido  y las puntos-de-venta podrían educar a los consumidores a gestionar mejor la comida como, por ejemplo, como almacenar los alimentos correctamente.
  • Los gobiernos y empresas podrían seguir 10 intervenciones escaladas que acelerarían el impacto y velocidad de las acciones específicas del sector. Entre estas intervenciones se encuentra el desarrollo de acciones nacionales para evitar el despilfarro alimentario, cambiar las normas sociales para que tirar comida se perciba como inaceptable y superar la escasez de información y estudios que estipulen cuanta comida se acaba desperdiciando realmente.

Si se llegase a reducir en un 50% la pérdida de alimentos se podría reducir el futuro déficit de alimentos para abastecer a toda la población en 2050 y la cantidad de comida disponible actualmente en un 20%. Con ello se evitaría, en las próximas décadas, destinar a la agricultura un área igual a la superficie de Argentina y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 1,5 giga toneladas de dióxido de carbono al año (cifra superior las emisiones anuales de Japón).  Según la “U.N Food and Agriculture Organization” los residuso  alimentarios son responsables de la emisión de 3.3 GTn/a de gases de efecto invernadero y equivaldrían al tercer emisor de estos gases por detrás de E.E.U.U. y China.

Un nuevo estudio de la Penn State University, ha analizado el comportamiento de más de 4.000 familias estadunidenses en cuanto el despilfarro alimentario. Esta información ha sido difícil conseguir, pero ha confirmado que entre un 30% y un 40% del total de los alimentos producidos en los E.E.U.U. no son consumidos Esto afecta también a la mano de obra, recursos y energía empleados en su producción y supone un coste estimado para la sociedad de 240.000  millones de USD al año ó 1.866 USD por familia anualmente.

Para realizar este estudio, se comparó las compras alimentarias de estas familias con la cantidad necesaria para mantener el peso corporal de los individuos. La diferencia de estas es correspondiente a la cantidad de comida despilfarrada. Según esta estimación, un hogar americano desperdicia de media el 31,9% de la comida que compra y más de dos tercios de los hogares estudiados no comen entre el 20 y el 50% de los alimentos adquiridos. Incluso los hogares que menos despilfarran echan a perder el 8,7% de los alimentos que compran.

Los hogares con rentas más altas junto con los hogares con dietas más sanas que incluyen más vegetales y frutas son los que generan más desperdicios. 

Los hogares que menos comida desperdiciaron son:

  • Los que presentan mayor inseguridad y que participan a los programas de asistencia alimentaria.
  • Los que están compuestos por un número mayor de individuos ya que tienen más flexibilidad en las comidas y es más probable que las sobras acaben comiéndose.
  • Los hogares que utilizan una lista de la compra y que más lejos se encuentra el supermercado. Esto conduce a planificar y preparar mejor sus comidas y, por lo tanto, a desperdiciar menos alimentos.

Otro estudio del “Center for International Climate and Environmental Research (CICERO) en Oslo, Noruega”, ha revelado que la persona media echa a perder el doble de alimentos de lo estimado previamente por “The United Nation’s Food and Agriculture Organization(FAO)” en 2011. Fao estimó que se despilfarraba un tercio de la comida producida pero ahora se han de añadir el desperdicio alimentario en los hogares. Así pues, la persona media desperdicia 527 calorías al día y no las 214 calorías que previamente se habían estimado. Este estudio se ha realizado utilizando información representativa del 67% de la población del mundo y concluye que los consumidores empiezan a desperdiciar comida cuando alcanzan un nivel de gato supero a 6,70 USD al día, indicando que los ciudadanos de los países más ricos tienen tendencia a despilfarrar más alimentos. Esto podría suponer un grave problema en el futuro para las economías en vías de desarrollo si siguen el mismo camino que los países desarrollados

 

 

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