El Mar Mediterráneo y los residuos de Oriente Medio

Oriente Medio y el Norte de África generan el 6% de los residuos mundiales y esta cifra se estima que se duplique para 2050 según el Banco Mundial. El ecosistema del Mar Mediterráneo peligra al recibir gran parte de estos desechos.

Las zonas geográficas en desarrollo están en una situación crítica al verse incapaces de afrontar la creciente generación de residuos. La corrupción, la inexistente concienciación ciudadana, la escasa experiencia e inversión en gestión ambiental además de la altísima presión demográfica son las principales causas de que más de la mitad de los desechos se viertan al aire libre. Esta práctica ha provocado que en estas localidades las clases sociales más bajas se dediquen a recoger los residuos.

En el Cairo son más de 50.000 cristianos coptos pobres llamados “zabbaleen” que sobreviven gracias a la recogida de basura de los vertederos al aire libre. Sin embargo, más del 80% de los residuos sólidos municipales acaban en el Nilo; pero también pesticidas y fertilizantes de los complejos agrícolas al igual que vertidos ilegales de explotaciones industriales. Y es que el Nilo se sitúa entre los diez ríos más contaminantes del mundo culpables del 90% del plástico que va a parar al océano.

La problemática de la gestión de los desechos es tal que en países como el Líbano ocasionaron, en 2015, una serie de revueltas que han derivado en una creciente oposición contra las corruptas dinastías políticas leales al régimen de Hezbolá. Para solventar esta crisis, el gobierno libanés pidió un crédito al Banco Mundial de más de 1000 millones de dólares para la compra de incineradoras con el objetivo de reducir la cantidad de residuos orgánicos y, al mismo tiempo, producir electricidad suficiente para solventar los apagones diareos de Beirut. Sin embargo, este proyecto fue un fracaso pues el volumen anual de residuos es insuficiente como para producir energía para uso industrial o para transformarla en luz eléctrica residencial. Además, la incineración de residuos sólidos orgánicos requiere de un sistema avanzado de gestión de basuras para la recolección y tratamiento por separado de los diferentes residuos que el Líbano no disponía.

La sociedad civil libanesa vive, actualmente, una profunda transformación social tras haberse manifestado contra la clase política durante semanas hasta conseguir, recientemente, un cambio de gobierno en el país con la resignación de su primer ministro Saad Hariri.

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