Contaminación de suelos en Europa

Se ha publicado el estudio Progress in the Management of Contaminated Sites in Europe[1] del Joint Research Centre, con la colaboración de la Agencia de Medioambiente de Austria y Cranfield University. Tras varios años de recopilar y analizar información de 39 países de la European Environment Information and Observation Network (EIO-NET), este estudio presenta datos, análisis y métodos de gestión de emplazamientos contaminados.

Según los datos obtenidos, extrapolándolos a toda Europa, se estima que hay unos 2,5 millones de emplazamientos potencialmente contaminados. De éstos, se espera que alrededor de un 14 % resulte efectivamente contaminado y, probablemente, requiera actuaciones. En los países estudiados, se cree que se han identificado un 33 % de emplazamientos contaminados, de los que tan sólo un 15 % han sido remediados.

En lo que a la inversión en la gestión de este tipo de contaminación se refiere, aproximadamente el 42 % corresponde a gasto público, con una media anual de unos 10 € por persona. De esta cantidad, el 15 % se destina a investigación preliminar y el 81 % a descontaminación. Según los datos analizados, en un tercio de los casos ésta sigue realizándose mediante excavación y deposición, mientras que las técnicas in-situ y ex-situ se aplican más o menos por igual.

En cuanto a los sectores que más contribuyen a la contaminación del suelo y las aguas subterráneas, se considera la industria como el principal responsable, causante del 60 % de la contaminación, seguido por el sector servicios, causante del 32 %. Para el primero la industria del metal es la principal fuente, mientras que para el segundo lo son las estaciones de servicio. En consecuencia, los contaminantes más frecuentes son los metales pesados y los aceites minerales.

El séptimo programa de acción medioambiental de la Unión Europea, en vigor desde noviembre del año pasado, y que debe servir de guía de las políticas medioambientales hasta 2020, pone especial énfasis en la protección del suelo. Sin embargo, aún no existe una directiva específica para su protección y, en base a los últimos acontecimientos, no parece que vaya a haberla a corto plazo. El pasado 5 de marzo, tras la reunión de ministros de medioambiente, se dejó en standby la propuesta de Directiva de suelos de 2006, que lleva estancada desde entonces debido a la oposición de varios Estados miembros.

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