El confinamiento y la contaminación atmosférica

Los cierres de coronavirus han resultado en reducciones sin precedentes en la contaminación atmosférica en todo el mundo. Esta situación les ha dado a los científicos una oportunidad que nunca pensaron que tendrían: ver qué pasaría con el planeta si la economía mundial se interrumpiera.

El resultado ha sido la caída de los contaminantes atmosféricos a niveles que no se habían visto en 70 años. Se han llegado a reducir hasta un 60% respecto al año anterior. Todo ello durante un período de tres semanas de confinamiento.

Una de los mayores reducciones se ha observado en el dióxido de nitrógeno. El NO2 es un subproducto de las emisiones de combustibles fósiles. La mayoría de los científicos creen que está contribuyendo al cambio climático. Los datos satelitales de la NASA muestran que los niveles de NO2 en el noreste de los EE. UU cayeron un 30% durante marzo respecto al promedio de los cuatro años anteriores.

España también ha experimentado esta mejora atmosférica

Los niveles de contaminación del aire en las grandes ciudades españolas han bajado un 58% respecto a los niveles habituales en estas épocas del año. Los niveles de NO2 registrados durante el estado de alarma son los más bajos para los meses de marzo y abril de la última década. En las primeras semanas de confinamiento, los niveles de NO2 se redujeron en un 75% en Barcelona y en un 57% en Madrid. En estas zonas urbanas, los niveles de NO2 representan casi la totalidad de la contaminación atmosférica.

Tampoco se aprecian diferencias significativas entre las diversas prórrogas del estado de alarma. Ya que se han aplicado restricciones de diversa intensidad.  La caída de la contaminación ha sido algo superior en el mes de abril (60 %) que en la segunda quincena de marzo (55 %). 

“Debemos aprender de lo evidente: hay una relación directa entre la movilidad motorizada y la calidad del aire”, concluye Ceballos. Este miembro de Ecologistas en Acción incide en que se despeja cualquier duda sobre esa relación directa entre los vehículos de combustión y la polución. «La manera de mejorar la calidad del aire es reduciendo la movilidad motorizada”, añade.

China y su economía vuelven a contaminar

Los niveles de contaminación del aire en China cayeron en febrero a niveles significativamente inferiores a los de 2019. Esto fue debido al cierre de las fábricas, la reducción de la demanda de electricidad y la reducción del uso del transporte.

Después de meses de confinamientos, China está reabriendo su economía a medida que el brote está bajo control.  A pesar de esto, ciudades como Shulan han vuelto a imponer confinamientos después de informar nuevos contagios.

Las regiones con grupos de fábricas reportaron mayores aumentos en las emisiones de dióxido de nitrógeno. Las áreas urbanas densamente pobladas mostraron aumentos menores. Las preocupaciones sobre el coronavirus han llevado a la población a elegir automóviles privados en lugar del transporte público. A medida que disminuyeron los confinamientos, el aumento de la contaminación del aire fue considerable.

La mejora de la calidad del aire de nuestras ciudades va a pasar por una redefinición de los modelos de movilidad. Si cambiamos o reorganizamos nuestro modelo de movilidad podríamos llegar a cambiar las cosas y conseguir mejoras apreciables en el aire que respiramos.

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