Agua de boca contaminada en EEUU: el escándalo de Flint

La contaminación del agua de boca en la ciudad de Flint, en el estado de Michigan, es todavía noticia.  El problema comenzó en 2014, cuando se cambió el suministro procedente del lago Hurón – al que está conectada la ciudad de Detroit-, por el agua del río Flint, con una elevada carga de sales[1], para ahorrar costes. Estas sales hacen que el agua sea corrosiva, con un pH más alcalino de lo aconsejable y, consecuentemente, la corrosión de las tuberías elevó la concentración de plomo causando importantes problemas de salud a los vecinos. El agua debía haber recibido un tratamiento, entre otras cosas para controlar el pH y evitar la corrosión, pero suponía una inversión de 5 millones de dólares, y se prescindió de él para continuar recortando el gasto.

El plomo es muy peligroso para la salud, en niños causa problemas de desarrollo físico y mental que son irreversibles. La EPA[2] estaba al corriente de todo desde abril de 2015, pero declararon que sus manos “estaban atadas” y no podían hacerlo público, según informa The Detroit News. La normativa que regula las concentraciones de cobre y plomo en las redes de suministro público es de hace 25 años y pudo haberse malinterpretado, según esta fuente. Parece que la EPA también contaba con un informe en el que se decía que no se estaban haciendo los controles anticorrosión en Flint.

La semana pasada estallaba de nuevo el escándalo, ya que se publicaron todos los e-mails, 274 páginas, de quejas de los vecinos por el estado del agua, que fueron ignorados hasta finales de 2015. También se incluyen los comunicados de las autoridades asegurando que no había ningún problema con la calidad del agua.  Así que, el Gobernador Rick Snyder, pidió perdón por su mala gestión y prometió un fondo de 28 millones de dólares, de ayuda a la ciudad, mucho más de lo que se había ahorrado en abastecimiento de agua (1 o 2 millones de dólares al año, según los e-mails publicados), la causa de la tragedia.

Aunque ya se haya restablecido el suministro de agua del lago Hurón, el problema está lejos de solucionarse, ya que las tuberías están ya corroídas. Además, el caso de Flint podría repetirse, ya que hay muchas instalaciones de plomo, sobre todo en los centros de las ciudades. Expertos de la Northwestern University afirman que los niños de estas zonas tienen más probabilidad de tener elevadas concentraciones de plomo en sangre, que los que residen en zonas residenciales o en el medio rural. Y es que, según la AWWA[3], reemplazar todas las canalizaciones de plomo, sin contar las que están en las propiedades privadas, costaría a EEUU un trillón de dólares en los próximos 25 años. Los ciudadanos de Flint exigen un reemplazo de las tuberías de la ciudad para solucionar el problema.

El problema de las tuberías de plomo no afecta solamente a los EEUU, en España se utilizó ese material hasta los años 70, aunque aquí, principalmente en las acometidas y en las redes privadas de los edificios. La normativa que regula el agua de consumo humano es el  Real Decreto 140/2003 de 7 de febrero y establece un límite para la concentración de 10 ppbs de plomo, por debajo de los 15 que se tienen que cumplir en EEUU.

La mala gestión de esta crisis, supondrá un extracoste para la Administración estadounidense. Una correcta gestión del ciclo del agua debe tener en cuenta todos los aspectos relacionados, errores de cálculo o visiones a corto plazo pueden suponer importantes gastos a la larga.


[1]    Hay fuentes que aseguran que estas sales proceden de las carreteras, las que se usan para deshacer el hielo, iones cloruro fundamentalmente.

[2]    Environmental Protection Agency: la Agencia de Protección del Medio Ambiente

[3]    America Waters Works Association

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