La prohibición de bolsas de plástico en Nueva York: un intento por acelerar la transición hacia la economía circular, ahora en suspenso

El pasado 1 de marzo, entró en vigor la nueva Ley de Prevención de los Residuos de Bolsas del estado de Nueva York, una prohibición de las bolsas de plástico de un solo uso aplicada en el punto de compra, como ya hicieran anteriormente estados como el de California, Oregón o Hawai. El objetivo era reducir los 23.000 millones de las bolsas de plástico que consumen los neoyorquinos al año, y que suelen ser desechadas tras su primer uso. 

No obstante, la llegada del Covid-19 lo ha cambiado todo. La pandemia ha mermado la norma sobre las bolsas en Nueva York, que está en suspenso por una demanda. En Oregón, el coronavirus ha logrado quebrantar el veto y, en cuestión de días, el uso de las bolsas y el material plástico desechable aumentó por miedo a que el virus permaneciese en la superficie de las bolsas reutilizables. Los gobernadores de Massachusetts e Illinois han prohibido o desaconsejado el uso de bolsas de supermercado reusables y otras ciudades como Bellingham, Washington, Albuquerque o Nuevo México han anunciado la paralización de sus vetos mientras el coronavirus se propaga por el país.

Según un estudio publicado en la revista The New England Journal of Medicine, el nuevo coronavirus permanece en superficies de plásticos por hasta tres días.

La industria plástica ha aprovechado la oportunidad para revertir los vetos a los plásticos de un solo uso, alegando que es la opción más segura frente al virus.

Los temores y la preocupación en cuanto a la higiene debido al virus están favoreciendo el retorno a los objetos de plástico de un solo uso y los primeros avances realizados por empresas y gobiernos se ven retrocedidos de repente y sin saber hasta cuando.

Hasta que el coronavirus comenzó a extenderse, parecía que 2020 iba a ser el año en el que, finalmente, comenzasen a imponerse restricciones significativas al uso del plástico: Francia había prohibido platos, vasos y cubiertos de plástico; Inglaterra pensaba establecer restricciones en las pajitas de plástico y los mezcladores a partir de abril; y una larga lista de empresas de consumo como Coca-Cola Co. (gran productor de botellas de plástico) había establecido objetivos para reducir su dependencia de los envases compuestos por este material . Starbucks Corp., en un intento por hacer su copa más reciclable, acababa de poner en uso un nuevo vaso de papel, conformado por un revestimiento fabricado con materiales biodegradables, que aún estaba en fase de prueba. Una semana después del primer caso propio de Covid-19 en Estados Unidos, la compañía empezó a prohibir a sus clientes llevar tazas de café reutilizables; una política similar a la que también anunciaron Dunkin’ y Tim Horton.

Los bajos precios del petróleo podrían favorecer, ahora, la fabricación de mucho plástico y más barato. No obstante, un informe publicado por BloombergNEF estima que es demasiado pronto para valorar si el Covid-19 está afectando en la demanda de plástico en general.

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