Barcelona contaminación

Variaciones en la contaminación atmosférica

Las emisiones de dióxido de carbono de la Unión Europea caerán a un nivel no visto desde finales de la década de 1950. Las consecuencias del coronavirus que provocó el cierre de la industria, y negocios y la permanencia de los ciudadanos en sus hogares causarán una caída del 10% en la contaminación por CO2 este año.

Sin embargo, esta disminución no debería hacer que los políticos cayesen en la  complacencia. Si no se intensifican los esfuerzos para combatir el cambio climático las emisiones aumentarán de nuevo. El denominado efecto “rebote” podría ser devastador en la lucha contra este.

A pesar de la mejora, no salimos del hoyo

En España, un total de 12,5 millones de personas respiraron el año pasado aire con niveles de contaminación superiores a los límites legales recogidos en la legislación europea y española, lo que supone 2,3 millones menos respecto a 2018 y la cantidad más baja desde 2011. Pese a ello, persisten los incumplimientos de esos umbrales en Madrid, Barcelona y otro medio centenar de zonas.

Por esta razón, las organizaciones ecologistas advierten que se debe ir con cuidado con las emisiones a pesar de la mejora atmosférica de este año. Ante el temor al contagio de miles de personas, ya se comienza a atisbar un efecto colateral e indeseado. Por temor a potenciales contagios, los usuarios han abandonado el transporte público en favor del privado. Esto ha provocado el incremento de la contaminación en, por ejemplo, Barcelona y su área metropolitana. 

Para Ecologistas en Acción, mejorar la calidad del aire urbano pasa por disminuir el tráfico motorizado. Esto se podría hacer potenciando el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. También considera necesario promover el ahorro energético, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de carbón, penalizar el diésel, reducir el uso del avión y declarar un área de control de las emisiones del transporte marítimo en el Mediterráneo como las del Báltico y el Mar del Norte. Hay que reconocer que estas políticas que pueden parecer tan básicas, son importantes. No hay que olvidar que Temuco (Chile) es la ciudad cuya atmósfera se considera la más contaminada del mundo. Más que Beijing o Nueva Delhi. La razón es que, por razones económicas, sólo pueden acceder a madera húmeda como combustible para calentarse.

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