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Flint, un estado afectado

El escándalo de Flint, Michigan, parece que va a cerrar un capítulo. Una sentencia es inminente por la cual el Estado de Michigan va a tener que pagar 600 millones de dólares a los afectados. La afección se va a considerar tanto por el extracoste de no poder usar agua de la red, como por el hecho de que los niños que bebieron aquella agua contaminada tienen más probabilidades de tener problemas cognitivos en el futuro. La sentencia establecerá una referencia en lo que supone la responsabilidad de los responsables del suministro de agua de red.

El dinero se destinaría en gran parte a los niños de Flint que fueron envenenados por consumir agua de la red. Un agua que fue contaminada con plomo después que los funcionarios cambiarán el suministro de agua de la ciudad. Esto desencadenó una crisis que atrajo la atención mundial y sigue siendo una preocupación para muchos residentes.

El problema comenzó en 2014, cuando se cambió el suministro procedente del lago Hurón por otro con una elevada carga de sales. Además, todo ello con el objetivo de bajar los costes. Estas sales hicieron que el agua fuese más corrosiva, con un pH más alcalino de lo aconsejable. Consecuentemente, la corrosión de las tuberías elevó la concentración de plomo causando importantes problemas de salud a los vecinos. El agua debía haber recibido un tratamiento, entre otras cosas para controlar el pH y evitar la corrosión. Debido a que suponía una inversión de 5 millones de dólares, se prescindió de él para reducir gastos.

Una verdad escondida

Los detalles del acuerdo no se dieron a conocer. Además, los abogados y funcionarios públicos involucrados en el caso se negaron a comentarlo. Pero se esperaba que decenas de miles de residentes de Flint fueran elegibles para recibir dinero en virtud del acuerdo. Las cantidades individuales recibidas dependerá del grado de sufrimiento y daño de los residentes de Flint por beber agua.

Las primeras reacciones de los afectados son de considerar la sentencia como un “primer paso”. Desde la Justicia americana han dejado la puerta abierta para que se reclame responsabilidades a la administración federal. Ésta tendría que haber actuado con más rigor y contundencia ante los primeros síntomas del problema. El problema de las tuberías de plomo no afecta solamente a los EEUU, en España se utilizó ese material hasta los años 70, aunque aquí, principalmente en las acometidas y en las redes privadas de los edificios. La normativa que regula el agua de consumo humano es el  Real Decreto 140/2003 de 7 de febrero y establece un límite para la concentración de 10 ppbs de plomo, por debajo de los 15 que se tienen que cumplir en EEUU.

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