Huella hídrica en la agricultura: el caso de California

La huella hídrica es la cantidad de agua necesaria para generar un producto o servicio, de manera directa o indirecta. Se puede medir para un proceso, como la producción de arroz, para un producto, como una camiseta, o para una empresa, un país o una comunidad. La norma ISO 14046:2014 recoge  requerimientos, principios y guías para el cáculo de la huella hídrica, tanto de productos como de organizaciones y procesos y se basa en la evaluación del ciclo del agua.

En el caso de Europa, dependemos de recursos hídricos del exterior, al ser importadores de materias  primas, en concreto de productos agrícolas tan demandantes de agua como el algodón o el azúcar. Es importante destacar que el consumo de agua para ciertas actividades, como la agricultura o el lavado, es intrínseco al desarrollo de la actividad, pero puede optimizarse más o menos.

En el marco de la sequía que asola California, algunos agricultores del Delta de San Joaquin y Sacramento, se han comprometido a reducir un 25 % su consumo de agua esta temporada. A cambio, el Estado se debía comprometer a no exigir más recortes en la temporada de crecimiento de la cosecha. Es un pequeño número de agricultores, pero se espera que se unan más.

Pero, los que tenían concesiones de agua posteriores a 1914, ya han sufrido recortes y los que se han comprometido a reducir su consumo, son los agricultores y ganaderos con derechos antiguos, en una estrategia que pretende, sobre todo, evitar que esos derechos se vean mermados y los afectados amenazan con acudir a los tribunales. Obama ha anunciado un fondo de ayuda para programas de eficiencia en el uso del agua, pero no incide ni en el tipo de cultivos elegidos ni en el coste del agua. Obviamente, con un agua sin coste, no hay preocupación alguna por la huella hídrica.

Es un sector que consume el 80 % de los recursos hídricos del Estado, y los productores de frutas y verduras de California quieren recordar a los consumidores de todos los Estados Unidos cual es su propio impacto, en base a sus hábitos alimenticios. El New York Times recoge información sobre la huella hídrica de diferentes productos del campo californiano, que no sólo son consumidos en todos los Estados Unidos, pero también a nivel mundial.

La neutralización de la huella hídrica, entendida como una optimización del consumo de agua en cualquier proceso o actividad, ya no es solo una cuestión ambiental. En un escenario global que tiende a la escasez de agua, sobre todo en lugares como California o España, ya de por si secos, adecuar nuestra actividad a esa realidad, ya no se trata de buenas prácticas, si no de una necesidad. El concepto de huella hídrica se implanta como herramienta de gestión en muchas organizaciones e industrias y debería ir precedido de un análisis riguroso del ciclo del agua.

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