Inundaciones en China

La factura oculta de las inundaciones

Durante siglos, la respuesta de China a sus ríos rebeldes ha sido tratar de contenerlos con diques, presas y canales para «hacer que la alta montaña incline la cabeza y que el río ceda el paso», como dijo el presidente Mao Zedong. El Centro Nacional del Clima de China tiene registros de desastres que se remontan a 500 años, y en casi todos ellos grandes inundaciones. Sin embargo, los ríos continúan creciendo y la rápida urbanización de China está empeorando las cosas. Las antiguas llanuras aluviales se han convertido en casas y fábricas, protegidas por terraplenes cada vez más altos.

La presa más grande del mundo está bajo presión por las inundaciones que están causando pérdidas de miles de millones de dólares en China. El cambio climático está trayendo inundaciones más frecuentes e intensas que amenazan el corazón económico de China. Además, las defensas de infraestructura instaladas teniendo en cuenta los desastres de épocas anteriores no pueden mantenerse al día frente a amenazas cada vez mayores. Hay muy poco tiempo para prepararse para lo que se avecina.

El problema no es que China carezca de proyectos de gestión del agua. Ha construido cientos de miles de diques, embalses y presas en sus siete principales sistemas fluviales. A pesar de ello, está luchando para hacer frente a meses de inundaciones, provocadas por la lluvia que ha devastado vastas extensiones de tierras industriales y agrícolas y anegando millones de hogares.

La solución que ha aplicado hasta ahora el Gobierno Chino ha sido desviar los caudales sobrantes a zonas agrícolas para reducir los daños en las zonas industriales. Esto hace que en las zonas menos favorecidas económicamente se pierdan años de ahorro y trabajo para evitar problemas en otras zonas. Este es el caso de la provincia de Anhui en la China oriental. El pasado Julio, la Administración descargó más de 375 millones de metros cúbicos para evitar inundaciones en zonas industriales. Hay que señalar que las compensaciones públicas a estas pérdidas agrícolas están entre el 40 y el 70% del daño.

Ante esta situación se están intentando recuperar los humedales que se perdieron al convertirlos en zonas urbanas. Este es el caso de la cuenca del Yangtze. En ella, Wuhan la ciudad “de los 100 lagos” ha perdido la mayor parte de estos para hacer polígonos industriales. Para regular la crecida anual del Yangtze, entre otras razones, se construyó la presa de la Tres Gargantas. Antes de que hubiesen pasado 10 años, Wuhan volvía a ser inundado.

La tendencia china ha sido de construir muros y barreras cada vez más altos para contener las aguas. Pero esta política combinada con la pérdida de zonas inundables agudiza el problema y no lo resuelve. Por ello, se están buscando nuevas soluciones. Un ejemplo es la ciudad de Chongquin. En esta ciudad es donde se han establecido elementos que drenen las aguas y ayuden a regular el río.  A ésta, y otras similares, se les llama “ciudades esponja”.

Sin embargo, por mucho que se haga, el problema sigue ahí. El problema es la gran presión demográfica sobre una superficie relativamente pequeña y concentrada en cauces de ríos y costas. La consecuencia es un ejemplo claro de injusticia social por causas ambientales.

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