La economía europea se beneficiaría de un incremento de los impuestos ambientales

Un informe recientemente publicado por tres organismos independientes: Ex’Tax, Cambrige Econometrics y Trucost, defiende un cambio en el modelo impositivo europeo. Éste debería moverse del actual modelo que grava principalmente a los trabajadores y la contratación, hacia un incremento de las tasas sobre el consumo de recursos. El estudio fue revisado por diferentes consultoras: Deloitte, EY, KPMG Meijburg y PwC.

Para llegar a esta conclusión se modeló en el periodo 2016-2020, lo que significaría este cambio en los diferentes países miembros de la UE, excluyendo a Croacia por falta de datos. Después de las justificaciones pertinentes, el modelo tiene en cuenta un incremento de impuestos en el consumo eléctrico, consumo de combustibles fósiles, emisiones de CO2, emisiones del tráfico, consumo de agua, contaminación del agua e impuesto sobre el consumo de productos (a través del IVA).

En un primer paso se analizó la situación actual, la siguiente figura muestra el reparto de la carga impositiva en el total de la UE para el año 2012. Sólo el 6,1% de los ingresos corresponden a tasas ambientales frente al 51% de las laborales. De los impuestos ambientales, el 75% de los ingresos corresponden al consumo de energía. Además la mayoría de los países subvencionan actividades nocivas para el medio ambiente, fundamentalmente la extracción de combustibles fósiles.

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El informe proporciona medidas concretas para el incremento de las tasas ambientales:

– Incremento del IVA al 21% y el reducido al 10%(1).

– Tasas adicionales sobre los combustibles: 0,6 €/litro para la gasolina y diésel, 0,3 €/litro para el fuel de aviación y 7,8 €/MWh para el gas natural.

– Incremento del 25% de las tasas sobre el consumo y la contaminación del agua para usuarios industriales.

– 30 € por tonelada de CO2 emitida.

– Incremento de los impuestos sobre el consumo de electricidad de las grandes industrias, aquellas incluidas en la normativa ETS, hasta 50 €/ MWh.

La aplicación de estas medidas supondría 554.000 millones de € que ahorrarían en tasas sobre el empleo y la contratación se invertirían en innovación para la Economía Circular. Se reduciría el coste de los servicios que requieren mucha mano de obra. En la siguiente figura se puede ver la estimación de la evolución de la economía en el periodo estudiado. Ese incremento del empleo de casi el 3% significaría 6,6 millones de personas más trabajando en la UE.

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Además del impacto beneficioso sobre el consumo de recurso y la calidad del medio ambiente, este cambio de modelo fomentaría el empleo, sobre todo para las PIMES, donde en general, el coste de la mano de obra es mucho más importante que el de las materias primas.

En el caso de España estarían en juego 43.000 millones de euros. El modelado indica un incremento del empleo de 3,5%, es decir 600.000 personas. El PIB se incrementaría bastante menos que el empleo, lo que según el informe es un signo de crecimiento inclusivo. Aun así, se nos advierte que no se ha tenido en cuenta el efecto de un posible incremento de precios en el sector turístico. Ver figura siguiente:

grupoecoindustria-tasas-tendencia

En conclusión el informe nos indica que un cambio en el modelo impositivo podría ser clave para variar el rumbo de la economía europea, cara a un futuro más sostenible e inclusivo. No es esta la tendencia que se ha seguido hasta la fecha. Pero, ¿será el camino para el futuro de Europa?

 

 

 

 

 

(1)              Para el caso de España no supondría ninguna modificación sobre la situación actual.

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