La reforestación de los bosques como medida urgente

El aumento de los bosques en un área del tamaño de los Estados Unidos reduciría el dióxido de carbono atmosférico en un 25 por ciento.

El laboratorio Crowther Lab, un grupo de investigación basado en la ETH de Zurich, investiga soluciones al cambio climático basadas en la naturaleza. Como comentamos en nuestro último artículo, los investigadores mostraron por primera vez en qué lugares del mundo podrían crecer nuevos bosques y cuánto carbono almacenarían.

Los investigadores calcularon que la Tierra podría soportar 4.400 millones de hectáreas de cobertura arbórea continua. Eso es 1.6 billones más que los 2.8 billones de hectáreas actualmente existentes. De estos 1.6 billones de hectáreas, 0.9 billones de hectáreas cumplen con el criterio de no ser utilizados por humanos. Esto significa que actualmente hay un área del tamaño de los EE. UU. disponible para reforestar. Una vez maduros, estos nuevos bosques podrían llegar a almacenar 205 mil millones de toneladas de carbono. Esta cantidad es aproximadamente dos tercios de los 300 mil millones de toneladas de carbono que la humanidad ha liberado a la atmósfera hasta ahora.

El estudio también muestra qué partes del mundo son más adecuadas para la restauración forestal. El mayor potencial se puede encontrar en solo seis países: Rusia (151 millones de hectáreas); Estados Unidos (103 millones de hectáreas); Canadá (78,4 millones de hectáreas); Australia (58 millones de hectáreas); Brasil (49,7 millones de hectáreas); y China (40,2 millones de hectáreas).

¿Peligro moral o imperativo?

A pesar de toda la información que recibimos sobre el cambio climático, muchos modelos climáticos afirman que la naturaleza se regularía por sí misma para solventar la crisis medioambiental. Según estos, con la bajada de las temperaturas, en las zonas árticas (Siberia, Alaska, Canada,…) crecerán automáticamente los bosques que tanto necesitamos para reducir la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que tenemos en nuestra atmósfera. Estos cálculos no consideran las mayores probabilidades de incendio que comportan los cambios meteorológicos.

El estudio advierte que están equivocados los que esperan que el cambio climático aumente la cubierta arbórea mundial. Se considera probable un aumento en el área de los bosques boreales en regiones como Siberia. Estas ganancias, sin embargo, serían superadas por las pérdidas que acabaremos sufriendo en los densos bosques tropicales.

La subida de las temperaturas en el ártico ha fomentado la crecida de los bosques, en especial la de los sotobosques. Este inusual crecimiento del bosque ha venido acompañado por sucesivos incendios veraniegos que han devastado un área mayor a la de Bélgica (más de 3 millones de hectáreas) y han obligado al ejército ruso a ayudar en su contención. Científicos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a medio plazo (ECMWF) han seguido los avances de dichos incendios y han localizado entre 250 y 300 «puntos calientes» en todo el círculo ártico este verano; es decir 6 veces más que en años anteriores. Estos incendios son altamente contaminantes y tan sólo en junio y julio se liberaron más de 140 megatoneladas de carbono a la atmósfera, equivalente a la cantidad de carbono emitido por Bélgica en todo 2019.

Por último, se necesitan más de cien años para agregar suficiente bosque para poder combatir los niveles actuales de carbono. Mientras tanto, 40 mil millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) se agregan a la atmósfera cada año. Quizás sea el momento de empezar a plantar árboles a gran escala, antes de que se nos acumule el CO2 en nuestra atmósfera y la situación sea irreversible. 

 

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