Salvar el planeta tierra

Las finanzas verdes

Cualquier cambio de modelo energético implica una revolución financiera.  Por ejemplo, Alemania en el año 2000, quiso llegar a tener un 50% de su energía procedente de fuentes renovables. Para eso, introdujo un recargo en el cálculo del precio al consumidor para así poder pagar a los inversores que apostasen por este tipo de instalaciones verdes.

Un caso excepcional causa efectos excepcionales

Este modelo energético estaba diseñado para permitir que Alemania cumpliese sus  promesas de origen de sus fuentes de energía. Para así eliminar la energía nuclear y, al mismo tiempo, no favoreciendo la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Esto ha impulsado la energía renovable a representar más del 50% de la capacidad energética de la nación. Los consumidores de energía alemanes tienen que contribuir para ayudar a financiar los pagos. Esto se hará a través de un recargo en sus facturas mensuales de electricidad.

Los consumidores de energía compensan la diferencia entre los pagos realizados a los inversores y el precio de la energía al por mayor. Eso hace que el recargo ecológico aumente cuando caen los precios al por mayor. Éstos han caído un 20% desde enero a medida que las restricciones por el coronavirus han afectado la demanda de energía.

El recargo ecológico costará a los consumidores alrededor de 26,2 mil millones de euros este año. La amenaza del aumento de los costos de energía ha sido una de las causas del paquete de recuperación económica que ha puesto en marcha el gobierno federal alemán.

El mundo se mueve

A pesar de las repercusiones económicas de favorecer un planeta y unas industrias más verdes, las empresas se están movilizando. Así, Amazon ha creado un fondo para invertir 2 mil millones de dólares en «tecnologías sostenibles y descarbonizantes». Este fondo se va a llamar «Climate Pledge Fund» y va a invertir por eliminar su huella de carbono.

El fondo será administrado por el grupo de desarrollo corporativo de la compañía, con la ayuda del equipo interno de sostenibilidad de Amazon. Este grupo respaldará las tecnologías que se estén desarrollando para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este fondo planea hacer apuestas en una amplia gama de industrias. Se invierte desde transporte y fabricación hasta la generación de energía y la agricultura.

Por otro lado, el segundo fondo de pensiones más grande de Australia en lugar de invertir se propone influir. Este fondo se ha marcado reducir a la mitad las emisiones australianas de dióxido de carbono en una década. First State Super dijo que abogará por que la economía de Australia reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% para 2030 y reproduce el objetivo en su cartera desinvirtiendo de todas las actividades relacionadas con el carbón térmico. 

Asimismo, Morgan Stanley se convierte en el primer banco de los EEUU que va a informar en que manera sus prestamos a empresas contribuyen al cambio climático. De esta manera, se alinea claramente con los objetivos del tratado de Paris y en contra de la política de Trump. En paralelo, BNP Paribas ha anunciado un fondo que tendrá como estrategia apostar en contra (“shortsell”) de las empresas contaminadoras. Sería el primero de estas características y añadirá presión adicional.

Un esfuerzo dificil de controlar

A pesar de este esfuerzo colectivo, las grandes compañías que cotizan en Bolsa no son las mayores responsables de las emisiones de los GEI. Las grandes compañías subcontratan su producción a otras empresas. De esta manera, al centrar los esfuerzos de mejora en las empresas individuales no se consiguen resultados significativos. Esto puede complicar la efectividad de todas las medidas verdes que hemos comentado y las que están por venir.

 

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