Las tasas ambientales no suben en la UE, a pesar de las recomendaciones de la Comisión

Eurostat, la oficina europea de estudios estadísticos, acaba de publicar los datos que muestran la evolución de los impuestos ambientales desde el año 2003 hasta el 2014. Las recomendaciones de la Comisión Europea a finales de 2011, según la hoja de Ruta de Uso Eficiente de los Recursos,  eran impulsar los impuestos ambientales para actividades perjudiciales para el medio ambiente, sobre los  impuestos que gravan las rentas del trabajo. Así, se pretendía que para 2020, las tasas ambientales supusiesen el 10% del total de la fiscalidad.

Parece que en 2014 todavía se estaba muy lejos de ese objetivo, representando solo un 6,3% en el total de la Unión Europea y habiéndose reducido ese porcentaje desde el año 2009, cuando los impuestos ambientales representaron un 6,9% del total. Hay países, sin embargo que ya han superado esta meta, como Eslovenia, Croacia y Grecia. Otros, están muy lejos de alcanzarla, como Alemania, Suecia y Bélgica (5,2%) y Francia (4,3%). En la siguiente tabla se puede ver la situación por países, en color azul las tasas ambientales respecto al total de impuestos y en color rosa respecto al PIB.

grupoecoindustria-tasas-ambientales-UE-GDP

En el caso de España, los impuestos ambientales han bajado en porcentaje respecto al total desde el año 2003 (6,04%) al 2014 (5,5%) y también han bajado el porcentaje de estos respecto al PIB 2% en 2003 y 1,85% en 2014.

No hace mucho que os informábamos de que los impuestos ambientales subían en España, en Europa, nuevos tributos en Cataluña, etcétera. Y es que, en cifras absolutas, ha habido un incremento de recaudación de 60 billones de euros de 2014 a 2003 en el total de la UE. El caso de España es más espectacular ya que se producido un incremento de recaudación de 4 a 19 billones de euros en el mismo periodo.

Así que los impuestos ambientales han subido, sí, pero es que los impuestos que gravan las rentas del trabajo han subido mucho más. Por lo tanto, el supuesto efecto beneficioso de los impuestos ambientales, que pretenden grabar las actividades ambientalmente perjudiciales, frente a las más limpias, se queda sin efecto. Otra cuestión es lo que se hace con todos esos millones de euros recaudados.

Por último, sin entramos en el detalle de cómo se reparten esas tasas ambientales, la mayor parte son gravámenes sobre la energía (76,5%); el resto, prácticamente un 20% son gravámenes sobre el transporte y, apenas un 3,5 % son impuestos sobre la contaminación o el uso de recursos. Desvirtuando más si cabe, la filosofía inicial de este tipo de cargas impositivas. En la tabla siguiente se puede ver el detalle por países.

grupoecoindustria-tasas-ambientales-UE-distribucion

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