Los impuestos ambientales caen en la UE, pero suben en España

El porcentaje de impuestos medioambientales respecto al total de ingresos públicos cayó del 6,5% en 2012 al 6,3% en 2013, según datos publicados por Eurostat. Dato bastante alejado del objetivo del 10% que se había marcado para el año 2020. Las tasas procedentes del consumo de energía supusieron el 77% de lo recaudado, seguidas de las procedentes del transporte, un 20% y por último las derivadas de la contaminación del medio y del uso de recursos, un 3%.

En el caso de España, que en 2012 era el país con menor porcentaje de recaudación de tasas ambientales, un 1,57 % del PIB, se ha incrementado esa cifra al 1,86 %;  aún por debajo de la media Europea del 2,44 % y de la mayoría de los países de nuestro entorno: Reino Unido (2,48%), Holanda (3,31%), Italia (3,42%), Alemania (2,04%), etcétera.

Como ya informábamos en 2014 el incremento de impuestos ambientales en España es cada vez más evidente, pero lo importante es cuál es el objetivo de éstos. El ánimo puramente recaudatorio va en contra de la filosofía europea, que pretende potenciar con éstos un cambio en el modelo productivo y un aumento en la eficiencia y competitividad de la economía.

La Agencia Tributaria, en su último informe anual (2014), anuncia un incremento de 3,5% de lo recaudado en impuestos ambientales respecto al año anterior. Dato engañoso, ya que si lo miramos de manera proporcional al total de impuestos directos, la cifra apenas ha variado. En el informe del pasado mes de noviembre[1], vemos que se anuncia un incremento del 12% respecto al 2014,  y de la misma manera, referido al total, apenas cambia el porcentaje. Es decir, la carga impositiva está subiendo en España, pero, ¿con qué fin? ¿Cuál será la tendencia en el futuro?

Un estudio encargado por la Comisión Europea a la Universidad de Aarhus sobre potenciales reformas en fiscalidad ambiental, que ha evaluado la situación en 12 países de la UE, nos puede dar pistas de por donde podrían ir en el futuro los gravámenes ambientales.

Estas son algunas de las recomendaciones que se hacen en el informe respecto a gravámenes ambientales:

– Se sugiere igualar las tasas en los diferentes tipos de combustibles, esto iría en contra de lo establecido en la actual Directiva 2003/96/EC– Consumo eléctrico: 0,15 euros/GJ consumido.
– Residuos: 50 euros por tonelada para residuos destinados a vertedero, 15 euros por tonelada para los residuos destinados a incineración y 2,4 euros para la deposición de residuos procedentes de la construcción y demolición.
– Envases y embalajes: se propone una tasa que refleje la emisión de GEI[2] en el proceso de fabricación.
– Bolsas de plástico: 0,10 euros/bolsa.
– Contaminación atmosférica: 1 euro por tonelada emitida de SO2, 1 euro/t de NOx, 2 euros/t de PM10 y 3 euros/t de PM 2,5.
– Pesticidas: 10 euros por la aplicación de 1 kg de principio activo.
– Fertilizantes: 0,2 euros por la aplicación de 1 kg de principio activo.

 


[1]    Aquí nos referimos al periodo enero-noviembre y se compara con el mismo periodo del año anterior.

[2]    Gases de Efecto Invernadero

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