Los incendios no cesan en Australia

Australia es otro de los grandes afectados por los incendios forestales, como lo fue California hace unos meses. Semanas antes de la llegada del verano austral, el sur del país empezó a arder ferozmente, como nunca antes había ocurrido, lo que auguraba una temporada de incendios inusualmente intensa

Este año comienza a hacerse patente el cambio climático con el incremento asociado de temperaturas y la reducción de pluviometría. Australia ha aumentado su temperatura en algo más de un grado ºC, desde 1910; en la pasada primavera, el país alcanzó un promedio máximo de 40,9 ºC. Además, las lluvias de verano han disminuido un 11% en la zona sureste y han descendido en torno a un 20% en invierno, desde 1970. 

Los incendios de estas Navidades han sido los más devastadores en décadas con más de 10 millones de hectáreas carbonizadas, la muerte de más de 1000 millones de animales. Los fuertes vientos han llevado las llamas a lo largo y ancho del país. La superficie quemada, equivalente a la de Portugal, es 10 veces mayor que la afectada en los incendios de Chico-Paradise en California en 2018.

Incendios Australia

Comparación área quemada incendios Australia – California

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Especies australianas que ya estaban en un estado vulnerable, como por ejemplo la del koala, han visto como sus hábitats se han reducido en un 80 % en el estado de Nueva Gales del Sur. Asimismo, su población había descendido ya un 25% en las últimas décadas por la subida de las temperaturas que provocaba la deshidratación de los eucaliptos, su principal fuente de alimentación. Entre las especies más amenazadas se encuentran la cacatúa lustrosa negra y el pequeño ratón marsupial autóctonas de la isla Canguro donde un tercio de la superficie ha sido pasto de las llamas. En esta misma isla han perecido más de 100.000 canguros. La ganadería también se ha visto diezmada al no poder transportar la totalidad de las cabezas de ganado a otras granjas.

En la zona más poblada de Australia, Nueva Gales del Sur, se han quemado más de 2000  hogares y alrededor de 100 incendios siguen en activo. Las autoridades estiman que tardarán semanas en apagar por completo los incendios. Nubes tóxicas anaranjadas han alcanzado las principales ciudades australianas dificultando la respiración y la visibilidad. Los índices de contaminación han alcanzado niveles similares al de ciudades como Delhi o Beijing. Las autoridades han recomendado quedarse en casa.  Esta nube naranja ha viajado miles de kilómetros y ha alcanzado incluso las costas de Argentina o Chile.

La nube naranja en Camberra tras los incendios

Área afectada en los incendios australianos comparada con Bélgica y Paises Bajos

 

 

 

 

 

 

 

Área afectada por los incendios australianos comparada con España

 

 

 

 

 

 

 

A 21 de enero, 29 personas han muerto en los incendios forestales, la mayoría bomberos en servicio. La población de las ciudades de Sydney y Melbourne ha crecido rápidamente estas últimas décadas elevando los costes de alquiler y obligando a muchos millennials australianos a trasladarse a zonas más alejadas de la urbe cerca de los parque nacionales que rodean el litoral. Estas pequeñas localidades han sido las más afectadas por las llamas. Sin embargo, este año han perecido menos cuidadanos que en el trágico «sábado negro» (7 de febrero de 2009) donde 173 personas perdieron la vida en los incendios en lo que se consideraba la peor catástrofe del país hasta el momento.

El primer Ministro australiano Scott Morrison ha declarado que se reevaluará por completo el programa de mantenimiento de los bosques y prevención de incendios. Se ha  establecido un presupuesto de 1400 millones de dólares para la lenta recuperación y reforestación de los bosques y se han movilizado más de 3000 profesionales para proveer ayuda inmediata para rescatar y trasladar los animales supervivientes.

Se desconoce el origen de los fuegos. Con la extrema sequía de la zona y los fuertes vientos no se necesita más que una colilla mal apagada o un chispazo en las líneas eléctricas para iniciar el incendio de los bosques. Futuras investigaciones dictaminarán si los fuegos ocasionados fueron por un mal mantenimiento de las líneas eléctricas. Si así lo fuera, las empresas responsables se enfrentarían a un pago de una cuantía desorbitada en cuanto a indemnizaciones y podría suponer la quiebra de estas empresas como pasó en California con PG&E este pasado año.

Alcaldes, bomberos y científicos señalan la clara relación entre el cambio climático y las temporadas de incendios más intensas y extendidas en Australia, California y otros lugares del mundo. Lo que antes era excepcional, como las tormentas eléctricas provocadas por incendios se han vuelto regulares, según declara Greg Mullins, ex comisionado de bomberos y rescate en Nueva Gales del Sur en The Sydney Morning Herald.

Estas catástrofes cada vez más habituales en el país, están obligando a repensar nuevas formas de afrontar y combatir urgentemente este nuevo reto del cambio climático en el territorio. Un lugar en el que los incendios han emitido, según The Guardian, un total de 250 millones de toneladas de dióxido de carbono desde el pasado mes de agosto, casi la mitad de la huella de carbono anual de todo el país.

Los expertos estiman que las masivas emisiones de CO2 junto con las columnas de calor que se generan durante los megaincendios desestabilizan el clima local y pueden ocasionar futuras castastrofes climáticas en otras areas del mundo.

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