Prohibiciones al agua embotellada en el estado de Washington

Después de décadas de fuerte crecimiento, el agua embotellada ha superado a los refrescos como la categoría de bebidas más importante en los EE. UU. El cambio ha sido impulsado por un montón de factores, incluidas las preocupaciones sobre el azúcar y los saborizantes artificiales y los impuestos locales a los refrescos azucarados. Sin embargo, crece la oposición a la explotación de acuíferos o a la venta de aguas químicamente tratadas para su comercialización.

 El estado de Washington se moviliza y las organizaciones de consumidores alertan de peligros

Activistas de todo EE.UU. están tratando de limitar la producción y el uso de agua embotellada porque argumentan que daña los manantiales naturales y la vida acuática y contribuye a un problema global de desechos plásticos.

Los legisladores en el estado de Washington se han unido a esta causa para prohibir el aprovechamiento del agua natural por las compañías de agua embotellada. El Senado estatal aprobó el pasado febrero un proyecto de ley que bloquea nuevas concesiones de extracción de agua para su embotellado posterior. Durante este mes de junio, la tramitación de esta ley ha continuado adelante.

Las empresas afectadas niegan que sus operaciones dañen el medio ambiente. Afirman que la propuesta del estado de Washington se basa en información equivocada.

Al mismo tiempo, organizaciones de consumidores han informado que la marca de agua embotellada de la cadena ecológica, Whole Foods, contiene niveles inaceptables de arsénico y ponen en cuestión la seguridad del agua embotellada.

No solo en EEUU se empiezan a mobilizar

En el otro extremo del mundo, la resistencia crece a la explotación de acuíferos para su exportación a otros países en forma de agua embotellada.

China es el mercado más grande del mundo de agua embotellada. Consume 100.000 millones de litros al año. Es lógico que importe ya que tiene el 20% de la población mundial pero sólo el 7 % de los recursos hídricos, y se estima que entre el 25 y el 33 % de éstos están contaminados y no se pueden aprovechar. Su consumo per cápita es relativamente bajo y puede subir mucho más. Además, el consumidor de este país asocia las aguas de Nueva Zelanda con pureza y calidad.

En Hawke’s Bay, en la costa este de Nueva Zelanda, una compañía china ha estado bombeando grandes cantidades de agua de un acuífero local para producir agua de manantial de alta gama para su exportación. El año pasado, extrajo cerca de 15 millones de litros este acuífero. Es una de las seis compañías que lo realizan en esta zona pero la que ha crecido más rápido. La oposición a esta práctica es que es una zona vinícola importante para Nueva Zelanda y que ve este recurso como finito.

Grupos de protesta y acciones judiciales han surgido en Nueva Zelanda, Australia y otros lugares.  A medida que más empresas están invirtiendo en plantas para extraer y embotellar agua, más grupos de protesta aparecen. Las preocupaciones son similares a las que aparecen en todo el mundo. Las plantas y fábricas que consumen grandes cantidades de agua compiten con los sistemas locales que suministran a las comunidades vecinas. Además, se genera una huella de carbono notable en el transporte de esta agua y se pone en el mercado cantidades ingentes de plástico de un solo uso.

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