Una catástrofe podría ayudar a los científicos a entender otra

Los paros de coronavirus han resultado en reducciones sin precedentes en la contaminación atmosférica en todo el mundo. Esta situación les ha dado a los científicos una oportunidad que nunca pensaron que tendrían. Ver qué pasaría con el planeta si la economía mundial se interrumpiera ha pasado de ser un sueño a hacerse realidad.

El resultado ha sido la caída de los contaminantes atmosféricos a niveles que no se habían visto en 70 años. Se han llegado a reducir hasta un 60% respecto al año anterior. Todo ello durante un período de tres semanas de confinamiento.

Una oportunidad de oro

Ante esta situación, los institutos de investigación han acelerado las tomas de muestras y los análisis. En función de cómo la política de confinamiento de cada país, las fuentes remanentes de contaminantes son diferentes. Y, por primera vez, se pueden estudiar sus efectos sin interferencias de otras causas.

Entre Boston y Washington DC se mide, tomando muestras con avionetas, la concentración de CO2 a diferentes alturas. El Estado de Maryland va a usar esto para justificar una política de apoyo a la introducción de vehículos eléctricos. En la India, se combinan los datos de centenares de estaciones de medición de la contaminación. Esto se hace para establecer la relación entre los niveles de dióxido de carbono y el funcionamiento de las centrales térmicas alimentadas con carbón.

Y los científicos de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica ha comenzado a estudiar la calidad del aire durante el Covid. Los científicos lo hacen para recolectar y analizar muestras de una atmósfera totalmente diferente. Una atmósfera en la que el hollín industrial, las emisiones del tubo de escape y los gases de efecto invernadero se han desplomado a niveles que no se habían visto en décadas.

Estos datos conformarán la base de los cálculos de química atmosférica, contaminación del aire y salud pública en las próximas décadas. «Este es un experimento medioambiental global gigante que se ha realizado de manera muy controlada», dijo Sally Ng, científica atmosférica e ingeniera química de Georgia Tech.

No todo son ventajas

El coronavirus ha reducido las emisiones globales de carbono más que cualquier otro evento en el siglo pasado. Pero la desaceleración inducida por la pandemia puede obstaculizar los esfuerzos para frenar el cambio climático.

“Si terminamos en una profunda recesión, eso reducirá las emisiones a corto plazo. Pero a largo plazo, el aumento de las emisiones a causa de una menor inversión en energía limpia podría superar fácilmente esas reducciones a corto plazo «, dijo Kenneth Gillingham, profesor asociado de economía en Yale y autor principal de un nuevo estudio sobre posibles resultados climáticos del virus.

Además, se ha identificado otro efecto negativo de esta pandemia: varias ONG ambientales estadounidenses estiman que el confinamiento ha hecho que la compra corra a cargo del consumidor final. Por ello, ha subido el consumo de papel higiénico suave, en detrimento del papel reciclado que suelen comprar colectividades y empresas. Esto implica mayor consumo de recursos forestales.

Al final, siempre hay un equilibrio en todas las cosas. Este parón ha traído cosas buenas (ambientalmente hablando), como repercusiones negativas.La única conclusión a la que podemos llegar es que no sabíamos mucho y ahora disponemos de más datos que nos ayuden a entender mejor la situación ambiental en la que vivimos. Y por encima de todo, ayudarnos a entender mejor a nuestro planeta y como lo estamos afectando. 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *